Ante la nota difundida por INGESA en la que se afirma que la actividad asistencial “ha transcurrido con total normalidad” y que “no ha habido incidencia asistencial”, el Sindicato Médico de Melilla considera necesario realizar una serie de aclaraciones para trasladar con rigor la realidad vivida en el Área Sanitaria durante la primera jornada de huelga.
Durante el turno de mañana del día 16 de febrero —franja en la que se concentra la mayor parte de la actividad hospitalaria programada y donde se registró el seguimiento de la convocatoria— se produjeron incidencias asistenciales objetivas:
- Suspensión de la actividad del Servicio de Aparato Digestivo.
- Suspensión de la actividad del Servicio de Cardiología.
- Suspensión de quirófanos programados.
- Afectación de las consultas de Ginecología.
- El Servicio de Medicina Interna, en su conjunto, no realizó pase de planta ordinario, no se tramitaron altas médicas y la actividad de consulta externa se vio alterada.
- En el Servicio de Psiquiatría todos los facultativos, menos uno que estaba de servicios mínimos, han hecho huelga y se han visto condicionadas las dos consultas de salud mental.
Estos hechos son constatables y medibles. La interrupción de actividad en servicios hospitalarios troncales, la suspensión de programación quirúrgica y la paralización de altas médicas constituyen una afectación real del funcionamiento ordinario del HUME. Por tanto, no puede sostenerse técnicamente que la asistencia no se haya visto impactada.
En Melilla secundaron la huelga 16 facultativos en el turno de mañana. Este dato debe analizarse en su contexto organizativo. En los turnos de tarde y noche no hubo seguimiento porque la cobertura se realiza mediante servicios mínimos, lo que limita estructuralmente la posibilidad de secundar la convocatoria.
La actividad hospitalaria programada (consultas externas, actividad quirúrgica, pases de planta y altas) se concentra mayoritariamente en el turno de mañana, que es donde cualquier variación tiene repercusión asistencial. Y, precisamente, en la mañana de ayer había 27 médicos de servicios mínimos, otros 10 estaban salientes de guardia y 10 más se encontraban de baja o de vacaciones. Otro dato a tener en cuenta, hay 20 médicos en la plantilla de Urgencias que o no están de turno o están de servicios mínimos, y nunca pueden ejercer huelga.
Y, además, el desgaste acumulado tras convocatorias anteriores —en las que el colectivo percibió una ausencia de interlocución efectiva— ha influido en el grado de participación actual.
Reducir el análisis del conflicto a un porcentaje aritmético global, sin valorar su impacto funcional en los servicios, ofrece una visión parcial que no refleja adecuadamente la dimensión asistencial de la jornada.
La jornada de huelga en Melilla sí tuvo impacto asistencial en el Hospital. Negar esa evidencia no favorece la transparencia informativa ni contribuye a generar un clima de diálogo constructivo.
En los centros de salud la repercusión ha sido desigual, como suele ocurrir en este tipo de convocatorias, en función de la configuración de plantillas y de los servicios mínimos establecidos. No obstante, cualquier análisis del seguimiento debe contextualizarse en el marco organizativo y en el clima profesional existente.
La convocatoria no responde a una demanda de privilegios, sino a una preocupación estructural ante el contenido del Proyecto de Ley del Estatuto Marco y sus consecuencias en las condiciones laborales y retributivas del colectivo médico; la capacidad del sistema público para atraer y retener profesionales cualificados; la organización futura de la asistencia sanitaria; y la calidad y seguridad clínica ofrecida a los pacientes.