El Sindicato Médico de Melilla (SMM) valora positivamente el respaldo de los facultativos a la jornada de huelga desarrollada durante esta semana, subrayando que el seguimiento debe analizarse en función de la capacidad real de participación y no únicamente a través de cifras absolutas.

Durante estos días, el número de médicos en huelga se ha situado entre 9 y 14 facultativos diarios, una cifra que, lejos de indicar un bajo seguimiento, debe interpretarse en el contexto real de la plantilla disponible. La capacidad de secundar la huelga está fuertemente condicionada por factores estructurales que limitan de forma directa el ejercicio de este derecho. En concreto, alrededor de 20 facultativos se encuentran en situación de baja, vacaciones o permisos, a lo que se suma un mínimo de 27 médicos designados como servicios mínimos y cerca de 10 profesionales salientes de guardia, lo que reduce significativamente el número real de facultativos que pueden sumarse a la movilización.

A pesar de estas limitaciones, el Sindicato destaca una alta implicación en determinados servicios, especialmente en aquellos con plantillas reducidas, donde el impacto de la huelga ha sido especialmente significativo. Como ejemplo, en el Servicio de Psiquiatría se ha alcanzado un seguimiento cercano al 80%, evidenciando el compromiso del colectivo médico con las reivindicaciones planteadas.

Especial mención merece también la participación del servicio de Urgencias, uno de los más condicionados por la imposición de servicios mínimos. A pesar de esta limitación, facultativos de Urgencias están secundando la huelga, si bien su impacto se refleja principalmente en el turno de mañana, que es el único computado a efectos de seguimiento. No obstante, esta participación tiene repercusión también en la actividad asistencial de la jornada de tarde, al alterar la continuidad del trabajo clínico. En cambio, el turno de noche no se ve afectado por la huelga, al estar íntegramente cubierto por servicios mínimos, lo que evidencia, una vez más, el carácter restrictivo de las condiciones en las que los médicos ejercen su derecho a la movilización.

La jornada de huelga se ha desarrollado bajo criterios de responsabilidad asistencial, garantizando en todo momento la atención urgente y la seguridad clínica de los pacientes. Tanto los servicios de urgencias como la actividad quirúrgica programada prioritaria han mantenido su funcionamiento habitual, reflejando el compromiso de los profesionales con la continuidad del sistema sanitario. El impacto de la huelga se ha concentrado, por tanto, en la actividad programada, especialmente en consultas externas y pruebas diagnósticas, donde se ha producido una afectación relevante. Diversas especialidades médicas han visto alterada su actividad ordinaria, con la consiguiente reprogramación de citas y un incremento de la presión asistencial diferida. Se estima que la afectación ha alcanzado a entre 120 y 250 pacientes diarios, acumulando varios centenares de actos asistenciales modificados en el conjunto de los días analizados.

Especialmente significativa ha sido la situación del Servicio de Aparato Digestivo, cuya estructura —con 3 facultativos y uno de ellos con jornada reducida al 50%— ha provocado que la ausencia de un solo profesional haya supuesto la práctica anulación de la actividad programada, afectando tanto a consultas como a procedimientos como la endoscopia. Este caso refleja con claridad la fragilidad estructural de determinados servicios y la elevada dependencia del sistema respecto a cada facultativo.

Desde el Sindicato Médico de Melilla se insiste en que la ausencia de colapso asistencial no debe interpretarse como falta de impacto, sino como consecuencia directa de la responsabilidad de nuestros médicos, de unos servicios mínimos elevados y del sobreesfuerzo de los profesionales, que continúan sosteniendo el sistema. En este sentido, la huelga pone de manifiesto que la sanidad melillense funciona en una situación de equilibrio inestable, altamente dependiente del compromiso y la disponibilidad de los médicos.

El SMM concluye que la movilización, aun siendo moderada en términos numéricos, está resultando efectiva al evidenciar las debilidades estructurales del sistema y la necesidad de abordar de manera urgente las condiciones laborales del colectivo médico. Asimismo, se debe subrayar que la huelga no genera los problemas existentes, sino que los hace visibles, e insta a las autoridades sanitarias a dar una respuesta real a las demandas planteadas.