Tras la concentración celebrada hoy a las 11:00 horas en los centros sanitarios, el Sindicato Médico de Melilla amplía la información relativa al desarrollo de la huelga médica indefinida convocada por las principales organizaciones sindicales médicas de ámbito nacional.
En primer lugar, queremos trasladar a la población un mensaje de tranquilidad respecto a la asistencia urgente y no demorable. La atención urgente está plenamente garantizada mediante la cobertura de servicios mínimos, asumidos por los profesionales designados. La actividad que puede verse afectada durante esta semana de paro se limita a consultas programadas y pruebas diagnósticas susceptibles de reprogramación. Aunque en salud toda espera genera preocupación, lo verdaderamente urgente está siendo atendido con normalidad.
La concentración de hoy ha evidenciado el respaldo del colectivo médico a una convocatoria que no nace del enfrentamiento, sino del agotamiento. Para muchos compañeros supone volver a una huelga en un corto espacio de tiempo, algo que no resulta cómodo ni deseable en una profesión cuya prioridad es siempre el paciente. Sin embargo, el cansancio acumulado y la falta de respuesta institucional han llevado nuevamente a esta situación.
El traslado del antiguo Hospital Comarcal al Hospital Universitario de Melilla generó expectativas de mejora estructural y organizativa. Sin embargo, los problemas históricos de plantilla, sobrecarga asistencial y falta de reconocimiento profesional se han trasladado al nuevo centro sin soluciones efectivas. Las reivindicaciones pendientes continúan sin abordarse.
Desde la convocatoria de la huelga no se ha producido ningún acercamiento por parte de la Dirección Territorial ni de la Gerencia hacia el colectivo médico o hacia el Sindicato Médico para conocer de primera mano nuestras preocupaciones específicas, especialmente relevantes en territorios como Melilla y Ceuta, cuya gestión depende directamente del Ministerio de Sanidad. Esta ausencia de interlocución incrementa la preocupación del colectivo.
El motivo de la huelga es claro. Los médicos soportan una sobrecarga estructural de trabajo, particularmente en el régimen de guardias de 24 horas. La acumulación de jornada ordinaria y guardias hace que, en muchas ocasiones, se superen ampliamente las horas semanales razonables de trabajo efectivo. A ello se suma el desgaste físico y mental que implica trabajar de noche, en festivos y con una elevada responsabilidad clínica. Esta situación exige un marco laboral específico que tenga en cuenta la formación, la responsabilidad y la exigencia inherentes al ejercicio médico.
No se trata de privilegios ni de una reivindicación identitaria. Se trata de reconocer las condiciones singulares de una profesión que sostiene el núcleo del sistema asistencial.
El seguimiento en Melilla no puede analizarse únicamente en términos numéricos absolutos. Se trata de una plantilla reducida, con servicios donde los mínimos cubren prácticamente a la totalidad del equipo, lo que impide que muchos profesionales que desearían secundar la huelga puedan hacerlo. Aun así, el respaldo interno es significativo, tanto entre quienes ejercen el derecho de huelga como entre quienes, estando designados en servicios mínimos, apoyan las reivindicaciones.
La jornada de hoy confirma incidencias ya señaladas:
- Afectación de consultas y endoscopias en Digestivo.
- Seguimiento completo en Psiquiatría y Salud Mental, áreas especialmente tensionadas.
- Alteraciones en consultas de Medicina Interna y Cardiología.
- Afectación de un quirófano de Traumatología.
- Consultas de Pediatría alteradas.
- Seguimiento clínico en planta limitado a pacientes estables.
- Reorganización forzada de la programación quirúrgica hacia procedimientos ambulatorios.
Cuando una sola jornada obliga a contraprogramar consultas y quirófanos, la cuestión de fondo no es la huelga. La cuestión es que el sistema funciona sin margen estructural.
En Atención Primaria, la presión asistencial diaria y las agendas saturadas limitan la capacidad de movilización. Esto no debe confundirse con conformidad, sino entenderse como un ejercicio de responsabilidad en un contexto de sobrecarga crónica.
Existen además reivindicaciones históricas pendientes, como la declaración de puestos de difícil cobertura, la adecuación del precio de la hora de guardia, la regulación de las guardias localizadas y la necesidad urgente de ampliar plantillas en múltiples servicios. La gestión directa por parte del Ministerio de Sanidad debería permitir respuestas más ágiles y contundentes ante estos problemas.
La pregunta no es cuántos médicos han hecho huelga. La pregunta es cuánto tiempo puede sostenerse un sistema sanitario que funciona permanentemente al límite.

