• Ambas instituciones respaldan la postura de la Junta de Personal de INGESA y advierten de que la falta de planificación no puede resolverse trasladando la presión a los profesionales ni debilitando otros servicios asistenciales

El Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Melilla (ICOMME) y el Sindicato Médico de Melilla (SMM) expresan su profunda preocupación ante los hechos denunciados por la Junta de Personal de INGESA en relación con la organización de la cobertura médica del servicio del 061, una situación que consideran de extrema gravedad desde el punto de vista laboral, profesional y asistencial.

Ambas instituciones respaldan la posición trasladada por la Junta de Personal y muestran su apoyo a los facultativos afectados por una gestión que, una vez más, evidencia la fragilidad del sistema sanitario melillense y la falta de médicos para garantizar una cobertura adecuada en servicios esenciales.

Según la información conocida, la ausencia de cobertura de una baja por incapacidad temporal, comunicada con antelación suficiente, derivó en una situación límite. Inicialmente, se trasladó a la facultativa que se encontraba de guardia la obligatoriedad de prolongar su jornada hasta completar 48 horas consecutivas en el 061. Posteriormente, y ante la gravedad de esa situación, se optó por desplazar a otro facultativo que se encontraba prestando servicio en Urgencias del Hospital Universitario, dejando ese área con un médico menos en un momento de elevada presión asistencial, para poder cubrir el relevo de 24 horas en el servicio de emergencias extrahospitalarias.

Para el Colegio de Médicos y el Sindicato Médico, estos hechos reflejan un problema estructural que no puede seguir abordándose mediante improvisaciones, presiones o decisiones adoptadas a última hora. La asistencia urgente y emergente requiere planificación, recursos humanos suficientes y respeto a las condiciones laborales de los profesionales que sostienen el sistema sanitario.

El 061 es un servicio crítico para la ciudad. Melilla cuenta con una única unidad móvil medicalizada después de 26 años, pese a que la población ha pasado, según los datos del INE, de 65.200 a 86.970 habitantes en ese periodo, lo que supone un incremento de más de 20.000 personas. Esta realidad hace aún más preocupante cualquier incidencia en su cobertura, ya que afecta directamente a la capacidad de respuesta ante emergencias sanitarias en toda la ciudad.

Ambas organizaciones consideran inadmisible que la falta de médicos y de previsión organizativa acabe trasladándose a los facultativos, colocándolos ante situaciones de enorme presión personal y profesional. Ningún médico debe verse obligado a asumir jornadas incompatibles con el descanso necesario ni a soportar la responsabilidad de una deficiencia organizativa que no le corresponde.

El ICOMME y el SMM subrayan que la protección de la salud de los profesionales es también una garantía para la seguridad de los pacientes. Un médico sometido a jornadas excesivas, presión emocional y ausencia de descanso suficiente no trabaja en condiciones óptimas, y eso supone un riesgo que cualquier administración sanitaria responsable debe evitar.

Asimismo, ambas instituciones rechazan las formas descritas en este episodio y recuerdan que la gestión sanitaria debe basarse en el respeto, el diálogo y la planificación, no en la imposición ni en la presión sobre los profesionales. La autoridad organizativa no puede ejercerse vulnerando derechos laborales, comprometiendo la dignidad de los facultativos ni debilitando otros dispositivos asistenciales para cubrir carencias estructurales.

Estos hechos vuelven a poner de manifiesto una realidad que el Colegio de Médicos y el Sindicato Médico llevan meses denunciando: Melilla necesita más médicos, mejores condiciones de trabajo y medidas eficaces para atraer y retener profesionales. Sin plantillas suficientes, cualquier discurso sobre mejora sanitaria queda vacío de contenido.

La ciudad no puede depender de soluciones improvisadas ni de la buena voluntad de unos profesionales que ya soportan una presión asistencial muy elevada. La Administración debe asumir su responsabilidad y adoptar medidas estructurales que garanticen la cobertura de bajas, permisos, vacaciones e incidencias ordinarias sin poner en riesgo ni a los médicos ni a los pacientes.

El Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Melilla y el Sindicato Médico de Melilla solicitan a INGESA una revisión inmediata de lo ocurrido, la adopción de medidas para que una situación similar no vuelva a repetirse y una planificación realista de los recursos humanos en el 061, en Urgencias y en el conjunto del sistema sanitario de Melilla.

Ambas instituciones reiteran su apoyo a los profesionales afectados, a la Junta de Personal de INGESA y a todos los médicos que, pese a las dificultades, continúan garantizando cada día la asistencia sanitaria a la ciudadanía melillense.